Arrendamientos de vivienda
La fianza al terminar el alquiler: motivos válidos para no devolverla
Al terminar un contrato de alquiler, la devolución de la fianza es una de las fuentes de conflicto más habituales entre propietario e inquilino, casi siempre por un malentendido sobre qué se puede descontar y qué no.
El propietario puede retener la fianza, total o parcialmente, para cubrir daños que excedan el desgaste normal por el uso de la vivienda, rentas o suministros pendientes de pago, o gastos de limpieza si así se pactó expresamente en el contrato.
Lo que no puede hacer es descontar el desgaste propio del paso del tiempo —pintura descolorida, electrodomésticos con uso normal, pequeñas marcas— ni retener la fianza sin justificación documentada cuando el inquilino la reclama.
Si el propietario no devuelve la fianza en el plazo legal sin motivo justificado, el inquilino puede reclamarla judicialmente, y en la práctica suele bastar con un requerimiento formal, acompañado de fotografías del estado de la vivienda a la entrega, para resolver la mayoría de estos casos sin llegar a juicio.
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