Mercantil
Reestructuración e insolvencias
¿Cuándo acudir?- Una empresa ve venir problemas de tesorería y quiere anticiparse antes de que sea insolvencia real.
- Un negocio necesita renegociar sus deudas con varios acreedores a la vez.
- Una sociedad ya no puede hacer frente a sus pagos y valora presentar concurso voluntario.
- Un negocio ha empezado a acumular retrasos con Hacienda y la Seguridad Social y quiere saber qué opciones tiene antes de que sea tarde.
- Una empresa familiar necesita renegociar un préstamo bancario cuyas cuotas ya no puede asumir.
- Los administradores de una sociedad en dificultades quieren saber cuándo están obligados a solicitar el concurso para no incurrir en responsabilidad personal.
No hace falta esperar a que una empresa deje de pagar para actuar: el asesoramiento preconcursal existe precisamente para anticiparse, cuando todavía hay margen para renegociar condiciones con proveedores, entidades financieras o la propia Agencia Tributaria.
Los planes de reestructuración —la herramienta que sustituyó al antiguo acuerdo de refinanciación— permiten alcanzar acuerdos con una parte de los acreedores y, bajo ciertas condiciones, extenderlos incluso a los que no lo firmaron, algo que hace unos años era impensable.
Cuando la insolvencia ya es real y no hay vuelta atrás, el concurso voluntario de acreedores ordena la situación: paraliza ejecuciones individuales, permite seguir operando bajo supervisión y, en el mejor de los casos, sienta las bases para un convenio que permita a la empresa continuar.
El momento en el que se pide ayuda cambia por completo las opciones disponibles: cuanto antes se detecta el problema, más caben soluciones distintas al concurso.
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